Dannis Garbor, ingeniero, ganó el premio novel de 1971 por sus trabajos en los años 40 acerca de la holografía. Dedujo que cualquier imagen óptica podía ser convertida a su equivalente matemático de patrones de interferencia. Es decir, que la información siempre está en forma de patrones de interferencia mientras no se colapse.

Una de las características más importantes del holograma es que la imagen se almacena en cualquier sitio de la placa. Esto implica que aunque se rompiera un trozo cualquiera, se sigue teniendo toda la imagen-información, no se perdería nada.

Este concepto de holograma, además de hacernos ver cómo es nuestra realidad, también ha inspirado a estudiosos de otras ramas como Karl Pribram, en su investigación sobre como se distribuye la memoria en nuestro cerebro.

Keith Floyd, psicólogo. “En contra de lo que todo el mundo sabe que es así, quizá no sea el cerebro, sino más bien la consciencia la que crea la apariencia del cerebro, la materia, el espacio, el tiempo y todo lo que nos gusta interpretar como universo físico”

Sin embargo, alguno me estaréis diciendo que falta algo más, porque ¿cómo es posible que veamos el mundo que vemos, con las guerras, el hambre, la opresión, etc….? Pues bien, esto es debido a que existe un inconsciente colectivo que se expresa en un consciente colectivo y que es aceptado por todos nosotros debido a que nos lo han ido enseñando desde que nacimos y nos hemos creído y aceptado.

. Un observador consciente tiene el poder de decidir cómo quiere ver las cosas: desde la unidad o desde la dualidad. Desde el sufrimiento, ira, dolor, orgullo, impotencia, egoísmo, … o desde la responsabilidad, armonía, equilibrio y unidad. Todos nosotros podemos desde la toma de consciencia cambiar nuestra percepción de lo que vivimos.

Albert Einstein: Si no les gusta el mundo que ven, que sepan que no lo pueden cambiar; pero si cambian la forma de verlo, cambiará su universo.

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